Febrero 1 de 2007
La ciudad comienza a mostrar su cara amable
Basta recordar que hace tres años deambular por la calle 15 con carrera 15 de Cali era meterse a la ‘boca del lobo’, aún teniendo la mayor estación de policía a dos escasas cuadras.
Y lo era porque el entorno de aquel entonces era lúgubre, con un aire malevo, saturado de talleres de autos y motos sobre los andenes, cambuches de indigentes en las esquinas y personas sospechosas paseándose de lado a lado para mercadear el vicio, ofrecer un repuesto de segunda u obtener una limosna.
Con la llegada de las obras del MIO se fueron muchos de estos problemas, pues el sólo mejoramiento del espacio público le dio otra vida al sector, mejoró la calidad de vida de los habitantes de los barrios del centro y le dio paso a la modernidad que tanto anhelaban los caleños.
Para Jesusita Arbeláez, residente en la carrera 14 con calle 15 del barrio Sucre hace 44 años, la llegada del MIO la hizo sentir que está viviendo en estrato 6 porque a media cuadra de su casa cambiaron todo el deteriorado pavimento que existía, construyeron andenes amplios y una enorme estación de parada de los buses y sembraron media cuadra con plantas ornamentales, maní forrajero y árboles que ella misma riega, a pesar que esta labor la hacen a diario los empleados del consorcio responsable de la obra.
“Gracias a Dios ya se desaparecieron de por aquí esos ‘fumones’ que mantenían en las esquinas, pues en las estaciones hay policías y vigilantes que no dejan que se roben las maticas, ni que los vagos duerman en el prado. Me parece muy bueno que hayan colocado esos chuzos de cemento (bolardos) para que las motos y los carros no vuelvan nada el andén con ese aceite. De la iluminación, ni se diga. Ya se puede salir de noche a comprar el pan y la leche. Mejor dicho… ya vivo en estrato 6 y sigo pagando en 3”, contaba doña Jesusita mientras su artrítica mano señalaba de arriba abajo toda la carrera 15.
Más adelante, un comerciante de latas para automóviles también se quedó sorprendido por el cambio en materia de seguridad que trajo al sector las obras que adelanta Metrocali. “Cuando yo sacaba al andén un producto para exhibir, tenía que amarrarlo con cadenas y alambre.
La semana pasada -continuó- recosté contra la pared dos bómperes en fibra de vidrio y un parabrisas de una trooper. Los muchachos se fueron a almorzar y yo me quedé sólo. Como a la una y media de la tarde me cogió el sueño, bajé la cortina y me quedé dormido en el sofá. Media hora después los empleados tocaron la reja y cuando les abrí me recriminaron por haber dejado todo en la calle. Donde esto me hubiera pasado hace unos años, se me habían llevado hasta el sofá”.
Y ni qué decir de lo contentos que están los residentes del barrio San Bosco, pues la mayoría de ellos coincidió en que el parque que se construyó al lado de la iglesia es digno de plasmarse en una postal. Y es precisamente por ello que Luis Carlos Huertas le solicitará por escrito a la Cámara de Comercio y a la Secretaría de Cultura y Turismo que incluyan en sus portafolios de promoción de la ciudad al parque de San Bosco como un referente turístico, religioso y colonial del centro de Cali.
Pero no sólo los habitantes de los barrios Sucre, Obrero, San Bosco, Alameda, Bretaña, Belalcázar y otros de la comuna 9 se sienten orgullosos de la nueva cara que las obras del MIO le dieron a esta zona, sobre todo en los sectores comprendidos entre las calles 5ª y 21 de la carrera 15. Los conductores también están felices.
Uno de los usuarios de esta vía es el periodista de la Red Sonora, Alfredo Corredor, quien asegura que de Sanandresito a la avenida Roosevelt no se demora ni 15 minutos yéndose por esta ruta. “Cuando abran el puente de Santa Librada y uno tenga acceso directo a la calle 5ª o a la Roosevelt, el tiempo se reducirá a cinco minutos”, aseguró.
Isaías Perea, conductor de un bus de la empresa de buses Papagayo, también elogió las bondades del proyecto, pero como no hay felicidad completa, se quejó por lo estrecho de las vías y por la exageración de los bolardos que pusieron que no permiten que los taxistas les hagan ‘gallitos’ a los carros, que no demoran ni cinco minutos.
Y todos los usuarios de esta vía -en general- llámense peatones, comerciantes, usuarios, conductores, paseadores, visitantes o turistas, están de acuerdo en una cosa: “Con las obras del MIO Cali ya se ve como una ciudad”.
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